Nota 49
Me habían amarrado a una mesa fría e incómoda, pero eso no importó mucho en aquel momento. La herida a un costado me ardía, y las magulladuras en las muñecas y tobillos comenzaban a sangrar por la enorme presión que ejercí para zafarme, sin resultado. No conseguí amarrar ni un solo pensamiento. La desesperación y la falta de respuestas me tenían al borde de un shock nervioso.
Hasta que apareció él y todas las dudas se despejaron. Estaba en una catedral.
About this entry
You’re currently reading “Nota 49,” an entry on Escritos
- Published:
- 19 June 2009 / 12:53 AM
- Category:
- escritos
- Tags:






No comments yet
Jump to comment form | comment rss [?] | trackback uri [?]